sábado, 9 de enero de 2010

La peña cultural center.


Ooops!!!, esa es la única expresión que se me ocurre para empezar a hablarles de la peña, no el lugar en si y su historia, que es bastante interesante sino de aquello que nos sucedió.

El contacto lo hicimos hace mas de cuatro meses gracias a los datos que nos facilito nuestro nuevo pana de camino Rafael Manríquez (músico chileno) el compa nos dijo que nos contactáramos con Fernando que el es el encarado de la programación en la peña, así lo hicimos, Fernando nos dijo que debíamos facilitarle unos datos para que el pago fuera mas expedito y que debíamos firmar un contrato por si acaso no llegáramos a presentarnos ellos cubrir sus espaldas. Eso no nos pareció muy apropiado, pero de todas maneras íbamos a llegar así que no le paramos mucha pelota. Los datos requeridos fueron enviados, no llegaron, el contrato entonces fue enviado hacia los datos requeridos: no llegaron, o mejor dicho llegaron y los devolvieron, enviamos otros datos requeridos, no fueron recibidos,, la ultima oportunidad porque me voy a Chile de urgencia: ultima oportunidad cumplida con todos los requisitos (según pensábamos). La peña tiene 30 años de existencia difundiendo música de nuestras tierras en Berkley - California, unas han sido de cal y otras de arena como en todas partes, pero hacen publicidad con mucha antelación, tienen un biptico que reparten entre sus ya habituales visitantes, arman varias cosas importantes para que el publico asista, con un mes de anticipación y a veces a hasta mas, así que ¡ coño ¡ con tanto tiempo que mandamos la vaina todo va a salir a las mil maravillas. Una semana antes de llegar no cuenta Fernando que tenemos que enviarle los datos porque si no, no podrá pagarnos y que el no puede hacer nada porque no estará en la peña - pero chamo si nosotros mandamos esa vaina hace rato ya, porque no avisaste que no te había llegado esta ultima encomienda, además no importa cuando nos pagues, la fecha esta desde hace cuatro meses y el motivo principal de ir a Berkley es ese toque que tenemos allá - bueno chicos tienen que hacer algo porque si no, no va la vaina… ¡ Coño ¡ de nuevo, Mauricio Callejas tropero salvadoreño que vive en Austin nos prestó los datos en menos que canta un gallo, problema solucionado, la vaina si va. Nos enteramos entonces, ya estando en Berkley, que no aparecíamos en ninguna de las propagandas pautadas, en ninguna de las publicidades enviadas, en ningún lado ecepto un pequeño volante y no se que mas, cuenta el encargado de la programación que por el hecho de no haber enviado los datos aquellos que si enviamos hace cuatro meses y que el no recibió y que después no le sirvieron los segundos, y los terceros se los devolvieron y que eran única y exclusivamente para que nosotros recibiéramos el pago y que nosotros dijimos que mas importante era que fuera gente y la cosa marchara sobre ruedas que el pago lo veíamos después, no nos hicieron publicidad ¡ Coño ! pero si hace cuatro meses que confirmamos compadre y no venimos de acá de la cuadra de al lado carachos, conclusión: 7 personas asistieron al evento, pero lo mas triste de todo es que nos invitaron al día siguiente a ver un espectáculo para que supiéramos lo que realmente es la peña: 100 personas en el publico…. Ayyyyy


Fernando no estuvo la noche de nuestra presentación, había viajado por motivos personales de mucho pesar, despues tuvimos oportunidad de conocernos.


Quiero aclararles que la Peña Cultural Center es un lugar muy agradable, muy bien pensado, tiene un teatrín muy acogedor con buen sonido, sonidista, luces y la atención para con los artistas esta muy chévere, además su gente es de los mas amable, en torno a ese sitio hay bastantes manos que se ayudan y tratan de mantener la tradición de lo que fue, a nosotros el destino nos jugó lo que debía jugarnos, veamos que pasa en el futuro


De todas maneras el concierto fue, tocamos como siempre, y pasó algo muy lindo que en el próximo ítem les contaré… son las cosas de la vida.

miércoles, 6 de enero de 2010

De paseo, universidad y rock irlandés.

Ya mencionamos un par de paseos que hicimos con Horacio pero además de las imágenes que les mostraremos en el slide referente a esta parte del planeta, deben saber que estuvimos dando una vuelta bien grande uno de los días de nuestra visita, casi llegamos a San Francisco. Anduvimos por la marina del pueblo vecino, acá hay pueblos y ciudades colindantes que comparten el mismo espacio físico pero que no distan más allá de 20 minutos, fuimos hacia las colinas de Berkley desde donde se puede divisar toda la bahía, los puentes, la pequeña isla donde los chicos van a ver pájaros, era una lástima que no nos acompañaran unas chelas porque la verdad es que el paisaje invitada a un breve brindis con “Sierra nevada” la amiga de cebada que nos presentó Horacio y que tenía un cuerpo muy preciso para el paladar.


Con las coordenadas que nos dio nuestro anfitrión, salimos caminando hacia la universidad, las aceras ofrecían un gran espectáculo, estábamos en una ciudad que invitaba a caminar, mucha gente joven; como es natural cuando uno empieza a conocer, anduvimos por una parte muy concurrida y comercial de la ciudad pero muy bohemia también, se pueden ver muchos tipos de rostros y escuchar un gran número de lenguas (ganaron los asiáticos). Nos tropezamos con bastantes indigentes “Home less” acá el gobierno les da una pequeña pensión y es más bien un estilo de vida, una decisión propia ser parte de ese clan. También había chicos músicos tratando de tocar guitarra y cantar en medio de la vereda y digo tratando porque a ellos los inspiraba un tremendo troncho tamaño Bob Marley que los tenía en una dimensión desconocida pero muy alegres. La universidad es bastante pintoresca, como ya les habíamos comentado, paseamos por sus predios, vimos varios puntos de su infraestructura y salimos tal cual entramos (por la puerta).


La segunda noche que estuvimos en la peña, salimos a eso de las 11 si mal no recuerdo y cuando nos dirigíamos hacia el vehículo que nos transportaría a nuestros aposentos (coñoooooo) junto a Mona, Jorge y Horacio, echamos un vistazo en el bar de al lado, un típico Pub irlandés, ¡!!!Qué buena decisión fue entrar en esa vaina!!!! uno de los mejores espectáculos que hemos visto, rock celta, un grupo muy bueno de verdad, la gente gozaba sus bailes tradicionales como locos, chelas iban y venían, pero la música…… ¡excelente!, todos deliraban en esa vaina y ese delirio era muy contagioso así que disfrutamos las últimas tres canciones que brindó la banda y a casita muy contentos, parece que Horacio tiene hambre ;-).



La morada, Horacio y Mona.

Horacio no era el contacto, pero es parte de la familia de la peña, en su casa nos quedaríamos, llegó a la hora pautada, sin cartel, ni nada, solo con cara de estar buscando a un par de locos, yo andaba por fuera viendo si alguien estaba en esos oficios de tratar de ubicarnos cuando aparece Luz y me dice “ya nos encontramos”, estaba con él, acento chileno po, después de más de 30 años po. A ver muchachos, vamos por acá, súbanse al auto y vamos a casita.

- Gracias por venir por nosotros Horacio y por darnos un lugarcito en su casa.

- Nada que agradecer chicos, con todo gusto.

Y con gran gusto estuvimos ahí, teníamos un cuarto asignado, Mona su esposa no había llegado, Horacio no sabía todavía si Tania su sobrina ya había terminado de mudarse, vivía con ellos pero ya decidió tener su espacio, es como su hija, Mona estaba haciendo ejercicios, sale a caminar cada vez que puede (3 días por semana) llegó, -Tania ya se llevó todo, pasen a ese otro cuarto y sean felices.


Una pareja muy linda, atenta, Horacio es comilón, wow siempre está pendiente de la siguiente hora de comer y de lo que se va a comer, pero no es gordo, ni siquiera tiene barriga, solo le gusta comer ;-), tienen una gata gordísima. Junto a su media naranja (Mona) que es gringa, tienen un hobie muy interesante, son pajarologos, dedican parte de su tiempo a estudiar migraciones de aves, comparten información con instituciones que necesitan ayuda en el estudio de los pájaros, crecimiento o decrecimiento de población, rutas migratorias, fotos, etc. La mona habla muy bien el castellano, su sobrina es medio loca pero muy simpática. Estos nuevos amigos nos abrieron las puertas de su casa sin conocernos y no solo eso, nos han dado un espacio en sus corazones al igual que lo hemos hecho nosotros, Horacio estuvo muy pendiente de lo que necesitábamos, nos llevó a la peña la noche en cuestión y otras noches, también a pasear por Berkeley para que conociéramos un poco más de la ciudad que lo acogió luego de un viaje largo, muy parecido al de nosotros, a finales de los 70. Hemos quedado muy, muy contentos con estos muchachotes, así que prometimos volver y parece que así será pues……