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sábado, 10 de julio de 2010

Paseos

La puerta del diablo

Esta es una peña, mucho más pequeña que la de Bernal, está situada a las afueras de la ciudad y en torno a ella giran un par de leyendas que logramos escuchar de boca de una de las vendedoras de pupusas que tiene toda su vida ubicada en las laderas de esta atracción turística para propios y extraños, fuimos con un tropero, un nuevo pana del que ni sabíamos que existía, solo hizo la llamada a casa de Jeannette se presentó y nos dijo que si podíamos, tal día, a tal hora, pasaba por nosotros para que saliéramos un rato y para conocernos de manera personal. Nosotros estábamos disponibles, claro que si, así que dimos afirmación a la propuesta y Oscar apareció junto a su esposa el día pautado, saludos de rigor entre panas troperiles, pequeño momento para las anécdotas, cuentos, casualidades etc. y arriba que debemos irnos, pasamos a ponerle gasolina al vehículo y emprendimos camino a la puerta del diablo.

Al llegar notamos tres picos de montaña, cual era nuestro destino? La de la derecha mi compa me comunica Oscar, la del medio era la que más nos convenía (es la más pequeña) pero nada aquí no hay democracia, si queremos subir la pequeña, será después de la de la derecha. Como no habíamos desayunado, atacamos, ahí fue donde conocimos el puesto de pupusas antes mencionado, ese donde las leyendas fueron contadas con lujo de detalles, tomamos unos refrescos y ¡vamos arriba carachos!

No es tan dramático llegar arriba, si escasea un poco la oxigenación en el camino, al contrario de la peña camino a Guanajuato, acá hace más bien fresco, sopla un viento constante, en las escaleras nos encontramos a un vendedor de cuadros y artesanías, luego, casi en la cima, se encuentra otro ambulante que te surte de aguas, y refrescos, también de asiento, que tienen un cartelito donde hace notar que solo los clientes pueden disfrutar de él, pasamos de largo y encumbramos el peñasco… Muy linda vista, podemos notar que la hermana siniestra de esta peña, no cuenta con tan fácil accesibilidad, es mas onda alpinismo, aunque no es muy alta, un reto para los atrevidos, nosotros acá estamos muy bien, la del medio quedó en la historia de nuestra flojera, ya no es de gran interés. Quedamos ahí disfrutando del valle, otras montañas, verde, un lago que se divisa a lo lejos, tomando fotos y conversa que conversa. Llega el momento del descenso, decisión unánime, subimos al coche y seguimos camino. El día no culminó en la peña, luego pasamos por otro mirador, este artificial, en un pueblito que está situado un poco más abajo, el viento helado provocó que nos sentáramos en un agachadito a tomar una tacita de café, acompañado con alguna botanita, luego antes de despedirnos no sin la promesa de volver a encontrarnos, hicimos una ultima parada en una pequeña plaza situada entre dos vías carreteras, ahí observando a los transeúntes y disfrutando del decline del sol, nos despedimos de la jornada, nuestros compañeros de alpinismo nos dejaron en casa, tomaron un café y hasta la próxima.

Cuatepequec.

Este es el nombre de un lago que, si tienes auto, puedes llegar en cosa de hora y cuarto sin tráfico, pero mi gente, es día de semana, todos nuestros panas están laborando así que autobusito manda, la cosa es que no hay uno directo al susodicho lago, nos explican que debemos tomar este para, allá, esperar este otro que nos deja en el terminal y de ahí salen cada hora o cada media hora para el lago. Coño, y a qué hora debemos salir?

Llega el momento pautado, primer conflicto, salimos tarde, bastante tarde, tomamos el bus, segundo conflicto, era la línea menos conveniente de las tres opciones que se nos recomendó, la vaina iba a cinco k/h. paraba donde no había gente y donde seguía sin haber, llegó en 45 min al paradero donde debíamos bajar a esperar el segundo, este no tardó tanto, le preguntamos al compadre si pasaba por tal sitio, si, si, no es muy lejos afirma, pagamos, le pedimos que nos avise por favor, nos dice que todo en orden que no nos preocupemos… en una de sus miradas por el retrovisor él fue quien puso cara de preocupación, en ese momento le dije a Luz “este wey se pasó” y efectivísimo, tercer conflicto, ”perdonen es que…” acá tienen que tomar la 7 que los deja justo en el terminal. Ok chao contigo. La 7 debe ser una de las líneas que tiene el mayor rango de tiempo entre un bus y otro, pasa como cada media hora !!!Ayyyyyy, cuarto conflicto, llega la mencionada, subimos, le pedimos al loco que nos avise, también pedimos lo mismo a nuestros vecinos de asientos en los 4 puntos cardinales y por si acaso, volteábamos cada tres minutos a cerciorarnos de que no nos habíamos pasado del objetivo. Nos dejan en el terminal y a sabiendas de los horarios corremos hasta donde están los buses al lago, quinto conflicto, el bus se acaba de ir, el próximo sale en una hora… a comer algo y esperar pues.

Salimos, se nos dice que el bus se tarda al rededor de una hora cuarenta y cinco minutos, ahí ya me cuestionaba si debíamos seguir el camino o emprender la retirada, pero ya estábamos arriba así que caballero pues, paramos donde había que parar, supuestamente bajaríamos en la terminal del otro lado pero un usuario nos comento que para que si de ahí debíamos tomar otro bus porque este no llega al alago si no nos deja a unos cuarenta y cinco minutos de ahí y ay que esperar otro en una encrucijada que está en la vía. Ya no quiero conflictos. Nos bajamos donde nos dijo el tipo, efectivo, ahí había que esperar, lo hicimos, alrededor de 23’14’’, paso el otro bus rural, subimos, anduvo, anduvo y anduvo, nos preguntaron nuestro destino “El lago” pero es que – ayyyy – por acá pueden bajar y caminan dos cuadras – muchas gracias, descendimos y caminamos.

Apareció ante nuestros ojos una hermosura de aguas cristalinas, no había nada de gente, un lanchero que nos ofreció sus servicios, unos borrachos en un bote, una familia y chicos pescando.

Nos pusimos los trajes de baño, nos bañamos un rato y cuento esto corriendo, porque llegamos a eso de las tres y media de la tarde y el último autobús para hacer la travesía de regreso pasa a las cinco. Luego del baño caminamos por la orilla hasta donde estaban un hotelito y un par de bares palafitos, queríamos averiguar precios de habitaciones para ver si en alguna oportunidad durante esta estadía podíamos volver a pasar un par de noches. Llegamos preguntamos, todo está accesible, anotamos, luego nos vamos a uno de los bares a esperar los últimos treinta minutos que nos quedan, nos tiramos unas fotos mientras las fieles amigas de siempre nos acompañaban, la tarde estaba muy bonita. Terminamos, pasamos al pipis room y a la parada a esperar el bus.

Pasó puntualísimo, subimos y entre conversa con los pasajeros nos cuentan que si bajamos en la autopista a esperar el bus expreso, que “si para ahí, eso es segurísimo” - fue el comentario de todos – y desde ese punto era todo mas expedito, en cuestión de solo una hora llegaríamos. Nos bajamos, el bus expreso no para, solo los rurales y van atestados de gente, decidimos algo por lo cual se nos tildó de “LOCOS” el resto de nuestra estancia; hicimos dedo… Funcionó más rápido de lo que esperábamos y ya estamos en casa.

El volcán

Fuimos con Jeannette y su amiga Cloris, habíamos programado ir a la playa este fin de semana, es primero de mayo el sábado y nuestra anfitriona no tiene clases, pero cayó un palo de agua de aquellos, las noticias que daban en la tele eran muy poco alentadoras “Tormenta en la zona del Pacífico”, que mala onda carachos, la pasamos encerrados toda la mañana el pero el tiempo se compadeció de estos viajantes y despejó en la capital cerca del medio día, así que aprovechamos para subir a uno de los volcanes que adornan estas tierras y cuyo nombre es homónimo a la ciudad, aunque si mal no recuerdo también tienen otra forma de llamarlo, y no es por celular, no se me pongan graciosos , es un parque bastante atractivo, con veredas por aquí y allá, mucha flora, verde, grandes árboles. Caminamos y caminamos, parábamos a tomar fotos y agua por favor que en este país hace un calor demoniaco. Llegamos a la cumbre, el cráter del volcán se nos presenta majestuoso, la vista es muy vacan, está despejado y puede verse absolutamente todo, en el fondo en pleno centro del cráter, que no es muy profundo y está cubierto en su totalidad, algún carajo quiso adular a alguien y escribió el nombre encerrado en un circulote, pero no importa eso no desvirtúa la magnitud de la naturaleza.

Estuvimos cerca de hora y media por allá arriba y aplicamos la vieja filosofía de que todo lo que sube tienen que bajar, nos subimos a el carro y … chaus volcancito, que te vaya bien.

San Salvador centro.

Autobusito manda y manda lento, que malo el sistema de transporte en esta ciudad, hemos vivido algunos bastante caóticos, me parece que este le ganó a todos pero bueno, vámonos al centro. Llegamos luego de un buen andar, apenas divisamos la catedral sabíamos que ese era el paradero que nos convenía. Al bajar pudimos notar que el centro está escondido detrás de todos los puestos de ambulantes que tratan de ganarse la vida a diario, no es muy lindo ni tampoco grande pero eso no importa, a nosotros nos encanta caminar entre la gente, tomar fotos, charlar y ver qué ondas. Pusimos patitas a trabajar bajo un calorón de los de todos los días, ofertas por aquí y por allá, es la jornada de la final de la UEFA, Barcelona contra Inter, todos los puestos están provisionados de televisión, hoy la venta parece que no importa mucho, por lo menos este par de horas, fuimos al mercado de las artesanías, al de comidas, nos sentamos a ingerir algún plato para saciar el hambre, le compramos a una señora viejita unos cambures rojos, primera vez que los veíamos en todo este viaje, Luz adquirió una nueva blusa para cantar, de color amarillo, y caminamos y caminamos hasta que el tiempo nos anunció que si tomábamos el bus un poco más tarde, nos agarraría un tráfico típico de hora pico, común en todos los países que hemos visitado, exceptuando Cuba, donde no hay tantos autos, pero con todo y eso, sufrimos una tranca un día de paseo. Fuimos a la parada con y el resumen del día nos dio el siguiente resultado: disfrutamos de nuestra visita al centro, ganó Barcelona, culminamos el recorrido sin ningún traspié y a casita.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Paseos

Bueno… con Carmen nos fuimos a las afueras de la ciudad, a estas alturas del partido (diciembre) ya no me acuerdo del nombre del pueblo ni tengo muchas ganas de ir a san Google a buscar, así que imagínense el espacio, un pueblito pequeño que ofrece pasar el día a orillas de un río cristalino, chapulines de varios tipos saltando y haciendo una especie de cantito cuando se mueven de un lado a otro, habían unos negros que estaban muy lindos y que al saltar se veían de un color rojo intenso ya que mostraban la parte cubierta de sus patas y torso; allí en ese pueblo, comí por primera vez helado de aguacate, estaba tremendo, delicioso, buenísimo, cuenta la leyenda que ir a ese sitio es sinónimo de comer las mejores paletas de Chihuahua y la verdad es que nos gustaron bastante, tienen una variedad extensa de sabores y aunque no lo crean… pueden pedir para llevar, sin que te los den refrigerados y no se descongelan ;-). Una vez helados… caminamos por el pueblo hasta llegar a las riveras del susodicho, nos sentamos en las piedras y las chicas depositaron sus patitas en el agua, este pechito no lo hizo porque la verdad le da mucha flojera desatarse y sacarse los zapatitos (44 y 1\2), las medias, esperar luego a que se sequen los querubines para poner todo en su lugar y tratar de que la arena no invada algunos espacios incómodos de para llevarla… mejor me quedo con mis zapatos y que las chicas me cuenten como esta la cosa. Familias, amigos, novios y demases pueden encontrarse en una tarde de paseo por acá, lugareños paseando a caballo y mucho mas.

El resto de la estadía fue bastante tranqui. Las salidas fueron mas hacia la plaza a ver el festival, a casa de amigos, como ya les comentamos y a dar vueltas nocturnas, que por cierto en una de ellas, Carmen Solís nos llevo a “La Cervecería” un pampón que ahora es especie de estacionamiento, donde compras una botella plástica enorme de chela y después puedes ir reponiendo el liquido elemento, allí hay bandas tocando alrededor de las mesas o para las personas que se reúnen en los autos, es un sitio bien popular, había una tarima enorme para subir a cantar Karaoke, y también para que algunas chicas ya pasadas de tragos y picantitas hicieran una especie de baile regetonero sugestivo que distraía la vista y mente de los compadres, por supuesto que este pechito acompañado de dos chicas, no necesitaba del espectáculo, y se mantuvo a raya de tales vanidades, también hay alrededor del espacio, varias propuestas culinarias, todo tipo de comidas, pero como ya habíamos hecho nuestra respectiva ingesta antes de salir, no comimos nada por esos parajes. La verdad es que estuvo muy entretenida esta salida y rica la cerveza.

Junto a Liliana y una amiga de ella fuimos al bar mas antiguo de la ciudad, es muy loco que hasta hace solo unos años no se dejaran entrar mujeres, la exclusividad se rompió cuando una altanera formo tal berrinche que los tipos para no aguantarla mas, sucumbieron jajaja y bueno ahí jugamos domino un rato, tomamos varias bebidas muy frías y pasamos un rato agradable, eso fue después de que visitáramos un museo de cuyo nombre no puedo acordarme, no muy grande, bonito, raro… y bueno gente, eso fue parte de lo que estuvimos haciendo en Chihuahua, es triste que el narcotráfico este haciendo tanto daño por el norte mexicano, la gente anda con bastante miedo, evita cualquier roce con quien sea, el promedio de muertes violentas se ha incrementado mucho y mantiene a todo el mundo expectante y muchos con ganas de irse… Hablo de todo el norte del país, por eso no pudimos ir a Juárez, nuestro amigos de por allá nos contaron que ya ni espectáculos públicos en la noche hay, la gente ha dejado de salir.

domingo, 27 de septiembre de 2009

Paseos

Santa Clara… jajajaja.

El primer paseo que dimos en la Habana, nos fuimos a Santa Clara invitados por Oswaldo (nosotros), íbamos 12 personas creo, alquilaron una camioneta para que nos llevara 3 horas de camino hasta nuestro destino, ahí en Santa Clara se encuentra un monumento emblemático a Ernesto Guevara, un museo acerca de él y el mausoleo donde descansan sus restos, es según los entendidos un paseo histórico y cargado de energías, la verdad es que con el calor que hacia: ¡energías a mí! ; veamos qué onda.

Los troperos peruanos que llegaron la noche anterior y se anotaron para el viaje, retrasaron la partida alrededor de hora y media pues se quedaron celebrando su llegada ;) hasta las 6 de la mañana y pretendieron “cerrar los ojos” un ratito: ya empezamos mal jeje. Partimos hacia nuestro destino somnolientos unos conversadores otros, acalorados pero con el aire acondicionado a mil (que bueno), llegamos a eso de las 13:30, todos querían saltar de la camioneta al ver la estatua ENORME de Ernesto, tomar fotos y que se yo, nos reunimos al pie del monumento y bueno a calarse el calor subiendo escaleras e ir por la parte trasera hacia el museo…COÑOOOOOOOO, que está cerrado!: a los panas peruanos que venían de últimos en la fila y no se enteraron de los pormenores les dijimos que cerraban a medio día y no abrían hasta el día siguiente pues era feriado y trabajaban medio día nada mas, los dejamos con esa responsabilidad una buena parte de la estadía jajajaja pero la verdadera razón fue que falló la logística del viaje pues en todas partes del planeta es bien sabido que los lunes los museos no trabajan…carachos que mala onda no? No quedó más remedio que tomarse fotos en el monumento, hacer poses, comentar y bueno gracias al encargado de la camioneta que nos llevo, conseguimos almuerzo en una casa de familia a muy buen precio y muy rico, con una atención muy chévere y todas esas cosas agradables de almorzar con hambre, luego nos recomendó el guía, que fuéramos a ver el tren blindado, que a eso si llegábamos y que no cierran, así que partimos para allá, no nos tardamos más de 10 minutos en llegar, allí estaba tendido el tren, con su historia, fotos, vagones dispuestos para ser visitados y con muestras por dentro y por fuera, el tiempo apremia así que traten de subir a todos (cinco creo que eran) tenemos que volver porque hay que estar en la Habana a las 19:00, córrele pues, los vimos, fotografiamos, gozamos, tomamos agua y zasss, de vuelta que mañana empieza el encuentro.

La Habana vieja.


Hilda, tropera cubana, historiadora, linda mujer, tuvo la gentileza de hacernos un tour por la habana vieja, fue lo único que no hicimos durante el encuentro, porque decidieron que fuera la una de la tarde y ¡que va mi pana! ya habíamos ingerido demasiado calor habanero… nosotros preferimos aprovecharnos de esta mujer y bueno salimos a las 17:00 a conocer la Habana vieja. La verdad gente es que este pechito ha salido a recorrer estas tierras de Latinoamérica sin hacerse expectativas de nada pera poder analizar con mejor corazón, vista y pasión lo que este viaje nos muestra, y la Habana me sorprendió bastante, su arquitectura es tremenda, como en todos nuestros países la colonia tiene una fuerte influencia, solo que acá, una parte enorme de la ciudad data de aquellas fechas, casas grandes, con columnas externas, techos altos, están en cualquier tipo de condición, cuidadas y descuidadas, bonitas y feas, pero acá en el centro, todo es magnificente, todo agobia, la verdad es que es muy lindo. Claro que hay que meterse en los barrios, Habana adentro, eso también lo hicimos como en todos lados, pero como les dije, a mi me causo muy buena impresión este paseo por la Habana vieja, comimos un choco CUC ;-) nos tomamos un cafecito en pesos cubanos, olimos perfumes y vimos las grandes controversias que esta sociedad vive, como en todas nuestras sociedades, en conclusión: un muy lindo disfrute esta salida.

Santa María

Esta es una playa que está a 45 minutos más o menos de la Habana en autobús, allí fuimos unos cuantos troperos a pasar la noche, un grupo como de 12 si mi desmemoria no me falla.

Las carreteras de Cuba nos sorprendieron por su limpieza, también están muy bien cuidadas las orillas, el monte cortado, la ciudad en general no está sucia, solo al amanecer antes de que pase el camión de la basura se nota que muchos cubanos y extranjeros toman bucanero, cacique y Mayabe (cervezas) pero el aspecto que brinda es muy ameno. Bueno como les contaba, llegamos a la playa o mejor dicho nos quedamos en un paradero en la carretera, después de caminar un corto trecho estaríamos a orillas del mar. Como salimos en la tarde para pasar la noche allá, llegamos cuando ya mucha gente estaba abandonando la estancia y para nuestra sorpresa un gran porcentaje iba tirando desperdicios de toda clase en su caminar; no saben cómo estaba la playa (vean las fotos) no se podía caminar entre las tumbonas de tanta basura que había, en su mayoría latas y botellas, le pregunte a Malena si eso era normal y ella estaba tan sorprendida como nosotros, ahí nos quedamos, limpiamos un poco el espacio que decidimos habitar esa tarde y noche y bueno algunos se metieron al agua, este pechito no lo hizo porque como íbamos a dormir ahí, seguro se lo comerían los zancudos y ya no había sol para calentarse y tantas otras razones, que disfruté mas viendo a los otros y a Luz bañarse, tomé fotos y gaseosa; así y ahí nos tomo el atardecer, la noche y los chistes de Manolo (mexicano) en una pugna con los de Joel (cubano), me quedé dormido de lo malo que eran los chistes aquellos, solo algunos los aguantaron, había muchísima humedad, todo amaneció empapado, en altas horas de la noche se acabaron los refrescos, fuimos con Ricardo (Guatemala) a buscar, todo es en cuc, no hay otras ofertas, acá está cerrado, acá ya no vendemos, llegaron tarde; coñoooo ahí hay una fiesta en ese hotel, vamos a ver qué onda… la fiesta era tipo city hall, la gran mayoría de los asistentes eran cubanos, los precios eran prohibitivos, y bueno, conseguimos latas de refresco, caras pero en fin, salvaron la noche; al salir de ahí nos dijeron que un poquito más allá vendían gaseosas en pesos cubanos, fuimos, no era verdad solo en cucs pero más baratas y de tamaño más comercial, los cucs no nos alcanzaban, faltaba uno, teníamos 25 pesos cubanos para darles que es el equivalente a un cuc, inclusive teníamos mas, pero es imposible, si es en cucs es en cucs y si no me vale madre…Helen empezó a sufrir espasmos y escalofríos (de eso me enteré en la mañana) tuvieron que dejarla en un hotel para que pasara la noche y no se nos fuera.

Bueno comimos en este interín que les he contado, Angélica (mama de Ricardo) llevo directo desde Guatemala unos sobres de frijoles volteados (puré de caraotas) las provisiones salieron de las bolsas, aguacate, pan, cecinas, etc, todo chévere, aparecieron los recoge latas como en todas nuestras tierras, un señor tenía un gran imán amarrado y tirándolo al suelo empezaba a peinar la arena encontrando de esta manera monedas, sarcillos, anillos y que se yo así trataba de hacer un extra; temprano en la mañana estos pechitos junto a Vani, Naida, su chama y Joel se subieron a la guagua de regreso, los otros se quedaron y en la noche volvimos a juntarnos.


Regla.

Para llegar a regla de manera más atractiva se toma en barquito que viaja unos 7 minutos a través de la bahía, fuimos con Vani e Hilda fue nuestro guía por supuesto, cuando llegamos al puerto del otro lado, nos estaban esperando un montón de medusas era un espectáculo muy llamativo, bajamos y nos encontramos con pescadores (pocos) y bueno lo primero que se nos brinda al alcance es una iglesia donde se encuentra la mamá de Jesús que tiene el nombre del lugar “Regla” y de ascendencia africana, la visita debe ser obligada me parece porque hacia allá nos llevaron para que conociéramos, luego empezó el paseo por el pueblito, mientras caminábamos por sus calles se nos atravesó un carrito de churros, paramos e ingerimos esos colegiales recuerdos, seguimos bajo el calor abrazador, no había nada en particular que hacer, solo caminar fuimos a un sitio donde venden unos jugos naturales riquísimos, no habían jugos sino de máquina, no compramos nada, mas allá cuando casi desfallecíamos porque el catire estaba muy fuerte, encontré un puesto de jugo de caña, un peso cubano el vaso, QUE RICOOO! Estaba heladito, me tomé tres creo, las chicas bebieron con placer y seguimos, dimos una vuelta, pasamos por un museo donde explicaban y exponían orishas, no recuerdo el nombre, y bueno, vuelta pa’ la casa, Hilda aprovecho de comprar pescado fresco y al barquito, como el estacionamiento del susodicho queda a cuadras de la Habana vieja, nos metimos por sus calles y fuimos a dar al puesto de chococucs, nos hicimos de un par cada uno y seguimos el paseo hasta que ya había que volver a hacer no se qué cada uno en su morada.


Varadero.

El bus salía a las seis de la mañana hacia la playa, fue un tour contratado por el día, que nos pareció de muy buen precio, 12,50 U$, pero… como cosa rara la peruana tropera aquella de Santa Clara, estaba llegando a casa para arreglarse a las 05:57 caray.

Partimos, regañaron a Luz porque la reserva estaba a su nombre, invitamos a Vani para el paseo, teníamos listas las provisiones, agua bien helada, pan, cecinas, galletas y demases, el bues taba muy bueno pero si se venía la biología humana en llamado urgente había que parar porque el baño no funcionaba, justo en ese bus, los otros estaban buenos, menos mal que no fue necesario pasar al fondo, los únicos extranjeros éramos Abel, Helen (la tardona jeje) Luz y este pechito, todos los demás pasajeros eran autóctonos de la isla, paramos a mitad de camino en un mirador muy bonito para observar el valle, ahí todo era en cucs, sangüchito a 3 cucs, piña colada a 2,50 cucs, bebidas, etc. nosotros muy consecuentes con nuestra economía nos sentamos y sacamos de nuestra mochila los panes que llevábamos para la ocasión al igual que el agua helada pero nos sorprendió muchísimo y mas a Vani, que todos sus compatriotas compraran las cosas ahí, en divisa.

Salimos del mirador y ahora si carachos, pasamos por un pueblo muy bonito que como cosa rara no recuerdo el nombre (pero la amiga de Bea se llama Aidé) llegamos a varadero, los guías nos pidieron que esperáramos en la sala del hotel, así lo hicimos, la gente de ahí dispuso dos habitaciones para los que integrábamos el tour (dos buses) esto era con la intención de que tuviéramos un espacio donde dejar las maletas, mochilas y demases, nosotros no pasamos a las habitaciones, nos fuimos directo a la arena dejamos lo poco que traíamos y … ¡ al agua caballero que esto es Varadero ! La playa estaba linda pero para nosotros no fue ¡wowww! No había ni una sola palmera, el sol era tremendo, el agua tibia y hacia lo lejos un poco más fría, Helen y Abel estaban extasiados, la verdad es un paraíso solo que ya hemos estado en varios paraísos, nos quedamos bastante rato en el mar, transparente, llano, rico, el único drama es que había muchísima gente, pero lo disfrutamos al máximo; el paquete incluía el almuerzo y un líquido de cualquier calidad, marcas internacionales incluyendo Coa cola o una bucanero bien helada, pedimos camarones, los devolvimos, estaban con mal olor y sabor, menos mal que no nos cayó mal el que probamos, comimos otra cosa. Llego la hora acordada para partir y así lo hicimos, nos subimos al autobús y vuelta a casita: parecerá que no me gustó la playa por la manera en que lo he relatado… vean las fotos mi gente y saquen sus conclusiones.